CÓDIGO DE ÉTICA DEL TRADUCTOR

 En esta época de globalización irreversible de las actividades humanas y aceleración constante del avance científico y técnico, aportemos una respuesta a una pregunta esencial: ¿Cómo organizar la preservación de la profesión del traductor que permite a pueblos diferentes entenderse?

Definiciones

Para efectos de este Código de Ética del Traductor, se asimila la labor del intérprete a la del traductor.

Traducción: se entiende por traducción la actividad intelectual de verter a otra lengua el significado de una obra en el sentido pretendido por el autor. La traducción puede ser oral (interpretación de un enunciado) o escrita (traducción de un texto).

Traductor: se entiende por traductor la persona natural cuya actividad social es, entre otras, la traducción, sin importar la disciplina con la que se relacione la obra traducida, ya sea como traductor independiente o a sueldo, en jornada completa o en jornada parcial y que cumple además los siguientes requisitos:

Traductor oficial: se entiende por traductor oficial, quien además de cumplir los requisitos anteriores, debe cumplir con el requisito de inscripción como traductor e intérprete oficial juramentado y registro del respectivo sello de la Resolución del Ministerio de Justicia y de Derecho ante el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Obra traducida: designa una obra o enunciado literario, científico o técnico, preexistente o no o destinado a ser publicado en soporte de publicación (libro, revista, periódico) o en cualquier medio magnético (disquete, CD-ROM) o en otra forma, a ser representado en teatro, o a ser utilizado en el cine, la radio o la televisión o por internet o por cualquier otro medio de comunicación.

EL CONSEJO DIRECTIVO DE LA ASOCIACIÓN COLOMBIANA DE TRADUCTORES E INTÉRPRETES

Considerando

  1. Que la traducción facilita la comprensión entre los pueblos y la cooperación entre las naciones al promover el intercambio de ideas así como la difusión de las obras a través de las fronteras lingüísticas;

  2. Que el traductor y la traducción  desempeñan un papel esencial en los intercambios internacionales en las esferas de la cultura, del arte y de la ciencia, en particular cuando se trata de obras y enunciados escritos y traducidos en idiomas de menor difusión;

  3. Que la protección de los traductores es indispensable para que las traducciones tengan la calidad que se exige y cumplan eficazmente su función al servicio de la cultura y el desarrollo;

  4. Que si bien los principios de esa protección ya figuran en la Convención Universal sobre Derechos de Autor y en el Convenio de Berna para la Protección de las Obras Literarias y Artísticas, la aplicación práctica de esos principios no siempre es adecuada;

  5. Que la traducción se afirma en el mundo contemporáneo como una actividad permanente, universal y necesaria;

  6. Que a pesar de las distintas condiciones en las cuales se ejerce, la traducción debe ser reconocida actualmente como una profesión específica y autónoma;

  7. Que actualmente no está difundida ni debidamente reconocida la carrera de traducción en Colombia y que no hay instancias que la regulen;

  8. Que el ejercicio de la traducción se ha visto devaluada por personas no idóneas porque no cumplen con los requisitos académicos ni éticos.

PROPONE LA ADHESIÓN DE LOS TRADUCTORES A LOS SIGUIENTES PRINCIPIOS:

1.             El principio de cumplimiento de la ley y lo previsto en este Código, que rigen la actividad del traductor en general.

2.             Conservar la dignidad y el decoro de la profesión: no pedir ni aceptar trabajo en condiciones denigrantes para el traductor en términos de tiempo, ambiente laboral y dinero. Oponerse a todo aquello que demerite el honor o a la fama (el buen nombre) del traductor. 

3.      El principio de honradez con los clientes.

4.       El principio de lealtad profesional.

5.             El principio de la reserva o secreto profesional.

6.             El principio de la neutralidad en la traducción.

7.             Defender los derechos de autor del traductor conforme a las normas vigentes.

8.             Principio de la eficiencia y de la calidad.

9.             Principio de responsabilidad

10.         Principio de libertad

11.         Principio de solidaridad.

PARA EL DESARROLLO DE LOS ANTERIORES PRINCIPIOS, EL CONSEJO DIRECTIVO PROPONE LOS SIGUIENTES INSTRUMENTOS DE EJECUCIÓN DEL ACUERDO:

1.      Preparar un contrato tipo entre usuario y traductor, en el cual se incluyan, por lo menos, los siguientes términos: 

  1. Nombre de los contratantes

  2. Lenguas de trabajo

  3. Plazo de entrega

  4. Tarifas

  5. Plazos y forma de pago

  6. Presentación

  7. Los derechos del traductor sobre la obra traducida

  8. Mención de la instancia de arbitraje a la que recurrirían en caso de conflicto entre las partes

2.      Crear un proyecto de ley que regule la actividad de la traducción y que unifique en un solo cuerpo las normas hasta ahora vigentes.

3.      Crear una Comisión Disciplinaria de Traductores, conformada por un mínimo de tres (3) miembros para que aplique el Código de Ética del Traductor.

4.      Diseñar un sistema de información relativo a los traductores que trabajan en Colombia al que pueden acceder los usuarios.

5.      Fomentar actividades de capacitación y actualización del traductor.

6.      Estrechar lazos con asociaciones nacionales e internacionales que compartan objetivos afines a los de la ACTI.

7.      Crear una Instancia de Arbitraje y de Peritos en materia lingüística y contractual al servicio de los traductores y de los usuarios de la traducción.

8.      Favorecer la asimilación de los traductores a los autores de obras literarias, científicas o técnicas en cuanto a las prestaciones sociales concedidas a estos últimos y al régimen fiscal que se les aplica;

Este Código fue elaborado por los miembros fundadores de la Asociación Colombiana de Traductores e Intérpretes, ACTI, para el Encuentro Internacional de Traductores que se realizó del 8 al 10 de abril de 1999 en el marco de la XII Feria Internacional del Libro de Bogotá.

Este Código fue modificado y aprobado el día 8 de abril de 2000 por los miembros de la ACTI.

La adhesión al mismo se producirá por la manifestación escrita de los traductores.

Los traductores representan, con mucha competencia y talento, todas las escuelas del pensamiento, toda la variedad de sensibilidades que hacen la riqueza de la humanidad. Encarnan lo que nos une, esos valores esenciales que queremos defender y promover. Hagamos del siglo XXI el siglo de la ética.